Con la llegada de la nueva legislación, la profesión de farmacéutico va a sufrir una serie de cambios para hacer frente a la situación.
Por un lado, las medidas económicas y políticas no favorecen a los farmacéuticos. El número de medicamentos reembolsados disminuye, la automedicación está en declive, las tendencias cambian debido a la disminución del poder adquisitivo de los franceses... ¡Es inevitable que se cuestione a los farmacéuticos! Algunos están cambiando sus modelos de negocio, convirtiendo sus farmacias en supermercados de descuento. Otros apuestan por el desarrollo de su(s) farmacia(s) a través de las nuevas tecnologías (sitio de comercio electrónico de productos de parafarmacia y medicamentos), otros se agrupan, etc.
Sea como fuere, la profesión de farmacéutico está evolucionando hacia la de ciberfarmacéutico para los adeptos a las nuevas tecnologías, y sin duda evolucionará en los próximos años hacia competencias complementarias o acciones específicas vinculadas al consejo, la prevención y los cuidados.





